
No desprecien las profecías. Antes bien, examínenlo todo cuidadosamente; retengan lo bueno. (1 Tesalonicenses 5:20–21) El deber de todo cristiano es estar dispuesto a escuchar la voz de Dios. Tanto el corazón como la mente deben permanecer sensibles y atentos a la dirección del Señor (cf. Ro. 12:6). Cuando la Escritura habla de profecía, en…