Amanecer con la Palabra
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Creciendo en la vida piadosa prt 7
Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor. 2 P 1:5–7. Para crecer en la santidad del Señor, hay que poner la fe…
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Creciendo en la vida piadosa, parte 5
Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad; a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor. 2 P 1:5–7. Para crecer en la santidad del Señor, hay que poner la fe…
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Creciendo en la vida piadosa prt 4
Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor. 2 P 1:5–7. Para crecer en la santidad del Señor, hay que poner la fe…
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Creciendo en la vida piadosa prt 4
Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor. 2 P 1:5–7. Para crecer en la santidad del Señor, hay que poner la fe…
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Creciendo en la vida piadosa prt 2
Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad; a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor. 2 P 1:5–7. Para crecer en la santidad del Señor, hay que poner la fe…
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Creciendo en la vida piadosa, parte 1
Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor. 2 P 1:5–7. Dios nos ha dado ya todo lo que un creyente necesita para…
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Un evangelio sencillo pero real trae la salvación a los pecadores.
Pues nuestra exhortación no procede de error ni de impureza ni es con engaño, sino que así como hemos sido aprobados por Dios para que se nos confiara el evangelio, así hablamos, no como agradando a los hombres, sino a Dios que examina nuestros corazones. 1 Te 2:3–4. Es común ver a Pablo defendiéndose de…
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Confiados en la predicación, a pesar de la persecución.
Porque ustedes mismos saben, hermanos, que nuestra visita a ustedes no fue en vano, sino que después de haber sufrido y sido maltratados en Filipo, como saben, tuvimos el valor, confiados en nuestro Dios, de hablarles el evangelio de Dios en medio de mucha oposición, 1 Tes 2:1–2. La predicación del evangelio no es una…
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Los creyentes trabajan arduamente sabiendo que pronto volverá el Señor.
Y esperar de los cielos a Su Hijo, al cual resucitó de entre los muertos, es decir, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera (1 Tes 1:10). Una marca de un verdadero creyente es su esperanza; los creyentes anhelan la venida de Jesús. Este anhelo no nace del vacío, sino desde la misma…
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Dios guarda y purifica a su remanente para glorificarlo.
Porque ni Israel ni Judá han sido abandonados por su Dios, el Señor de los ejércitos, aunque su tierra está llena de culpa delante del Santo de Israel. (Jeremías 51:5) Este es uno de los textos más impresionantes; se encuentra en el contexto del exilio babilónico y Dios está emitiendo juicios contra Babilonia, pero no…
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